El Día Internacional del Migrante es una celebración anual que tiene lugar el 18 de diciembre instaurada por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Responde al reconocimiento de la migración como un fenómeno global significativo. El objetivo; es resaltar la importancia de respetar y proteger los derechos humanos de los migrantes, así como destacar su contribución al desarrollo en los países de origen y destino.
Pensando en la conmemoración del Día del Migrante, mi imaginación ha volado:
Ese día 18 de diciembre, La Madre del Emigrante se despierta temprano; amanece a la 8:17 h. Lentamente transforma sus dimensiones a las de la mujer normal que fue, y abandonando su asiento circular, a paso lento se desplaza caminando hacia el vecino reloj de sol. Subida y colocada en el pedestal del reloj, como cualquier otro gnomon personal, mira al horizonte, fija en un punto, y espera pacientemente.
Ahora volvemos a él para centrarnos en un inmenso monumento de bronce de cuatro metros de altura y de fuerte carácter simbólico en la ciudad.
En el paseo marítimo de El Rinconín de Gijón, con el viento en la cara y la sal del mar en los labios, se encuentra la escultura de La Madre del Emigrante.
Fundida por el escultor cántabro Ramón Muriedas Mazorra e inaugurada en 1970, este monumento rinde homenaje a las innumerables madres asturianas que se quedaron en estas orillas mientras sus hijos e hijas zarparon hacia Cuba, México, Argentina y Uruguay desde finales del siglo XIX hasta principios del XX. La emigración moldeó la Asturias moderna, y la ciudad quiso una obra que hablara con claridad de esa historia.
La plaza vieja, la iglesia parroquial y algunas casas del centro de la villa son una excelente muestra de arquitectura popular del siglo XVIII. El resto de los edificios notables corresponden a finales del siglo XIX y principios del XX, época en la que Comillas gozó de su máximo esplendor económico y social favorecido por la iniciativa de Antonio López y López, indiano emigrante a Cuba y fundador de la gran compañía naviera "La Trasatlántica". Su poder financiero y su amistad con la Corona le valieron el título de primer marqués de Comillas, título que le otorgó Alfonso XII en 1882.
Una de las cosas más relajantes y salutíferas es caminar por la orilla del mar, por donde se conjuntan agua y tierra, mientras respiras la limpia brisa. Nada mejor para el cuerpo y el espíritu.
En Gijón existe uno de estos senderos que se pueden transitar cómodamente y que te permiten contemplar el Cantábrico hasta el horizonte, las playas y los acantilados de la costa y los innumerables hitos que a lo largo del recorrido puedes encontrar.
Podemos comenzar desde la puerta de la iglesia de San Pedro en el barrio de Cimadevilla, al pie del magnífico Cerro de Santa Catalina; recorrer la gran playa de San Lorenzo; puentear el Piles; contemplar las extrañas esculturas de Chillida; poner la vista a lo lejos con La Madre del Emigrante, sobre los mayanes, en el parque del Rinconín; estremecerse al paso de la casa de Rosario Acuña y de los restos del Castillo de Salas; mirar en el cielo las evoluciones de los parapentes por la Peñarrubia; expandir la mirada desde el estilizado barco del mirador del parque de La Providencia, y recibir en la cara el aire húmedo del cabo de San Lorenzo.