En el Valle del Jarama, frontera natural entre la Comunidad de Madrid y Guadalajara, se esconde a 60 kilómetros al noreste de la capital un pequeño pueblo que ha permanecido prácticamente inadvertido durante siglos. Incrustado en lo alto de un barranco, en una brecha de la cordillera, Patones de Arriba ha resistido incólume los embates del tiempo, aislado del resto del mundo e incluso gobernado por su propio “rey”.
Estamos en la Cordillera Cantábrica, en el borde montañoso y más septentrional de la provincia de Palencia y de la región de Castilla y León. Nuestro territorio tiene una altitud media superior a los mil metros de altura sobre el nivel del mar y una extensión próxima a los 325 Km., donde vivimos más de dos mil seiscientas personas repartidas en veinticuatro núcleos de población.
En un importante cruce de caminos, al norte de Burgos, a unos 98 kilómetros de distancia aproximadamente, al pie de la cordillera Cantábrica y con tres puertos que comunican con Cantabria, encontramos Espinosa de los Monteros, con unos 2.300 habitantes aproximadamente.
El Balneario de Panticosa, situado en el Valle de Tena, en pleno Pirineo oscense, el Balneario se encuentra en plena montañan entre algunas de las cumbres más altas de esta cordillera.
Chile y sus dinosaurios... obvio, mi país no es menos , jaja...
El sitio mejor estudiado sobre huellas de dinosaurios en Chile es Termas del Flaco, ubicado a unos 100 km al sureste de la ciudad de San Fernando.
En este sector se preservan huellas de dinosaurios saurópodos, ornitópodos y terópodos en una superficie inclinada, debido al plegamiento de la Cordillera de los Andes. Estudiado por Casamiquela en 1968 y recientemente reestudiado por David Rubilar, Karen Moreno y Alexander Vargas, constituye un panorama de diversidad de dinosaurios muy poco conocida para el Jurásico Superior de América del Sur.
Una reciente aunque preliminar revisión de los materiales, ha arrojado nuevos e importantes antecedentes acerca de la velocidad estimativa a la que se desplazaban estos dinosaurios. Han descubierto además nuevas huellas las que corresponderían a dinosaurios carnívoros que se desplazaban a considerable velocidad (sus trabajos se encuentran publicados en el VIII Congreso Iberoamericano de Biodiversidad y Zoología de Vertebrados realizado en la Universidad de Concepción en 1997).