En el mes de abril Oropesa acoge las Jornadas Medievales, Fiesta de Interés Turístico Regional, que cada año reúne a más de 30.000 visitantes. Desde que Alfonso XI otorgó el privilegio de celebrar un mercado durante este mes, todos los años se rinde homenaje. Las calles se llenan de puestos, damas y caballeros, actuaciones, domadores de serpientes, bufones, pasacalles, competiciones, exhibiciones, cetrería, talleres, torneos a caballo, arqueros, música, malabaristas, acróbatas… Uno de los grandes atractivos de las Jornadas Medievales de Oropesa es el espectáculo del 'Rescate de la princesa’.
Oropesa es el centro de la comarca que le pertenece por tradición, importancia y toponimia: La Campana de Oropesa. Los romanos fijan su asentamiento para vigilar la vía entre las dos talaveras. Los árabes dejan su huella: el castillo aún conserva restos, como los conserva el trazado de sus calles e incluso una leyenda sobre el origen de su nombre.
Como es sabido, hasta ese año el Conde de Oropesa era dueño y señor de Navalcán y sus tierras, y éstas estaban comprendidas dentro de la jurisdicción de Oropesa. Navalcán, pues, era un lugar más de los varios que comprendía el Estado Señorial de Oropesa con el título de Condado. Alcanzar el título de Villa o Privilegio de Villazgo fue un asunto difícil y verdaderamente complicado, que requirió largos y delicados trámites que los navalqueños de entonces supieron afrontar con habilidad y amor propio.
Sin duda, uno de los acontecimientos fundamentales en la historia de Navalcán tuvo lugar en 1653, año en que el pueblo alcanzó el título de Villa, eximiéndose de la jurisdicción de Oropesa y el Señorío de su Conde y empezando a organizarse y administrarse por sí mismo, siendo dueño de su propia jurisdicción de tierras que ya podía explotar a su arbitrio.
...en la historia contemporánea de la ciudad ya que, cuando fue derribado el Palacio del Real en 1810, pasó a convertirse en la residencia oficial de los monarcas en sus visitas la ciudad. En 1814, por ejemplo, fue recibido en él Fernando VII, engalanándose al efecto con arcos de triunfo, alegorías y retratos del rey; en el palacio firmó el decreto que disolvía las Cortes y derogaba la Constitución de 1812, y años más tarde, en 1840, su esposa María Cristina abdicó aquí de la regencia.
El edificio fue construido en el siglo XVIII por los condes de Cervelló, señores de Oropesa, aunque sólo la fachada se conserva con su aspecto original, de estilo neoclásico, flanqueada por dos torres y con dos pisos de balcones. Tras su reciente rehabilitación, el palacio acoge además del museo, el Archivo Municipal de Valencia y la Biblioteca Municipal Serrano Morales.