El
Pozo Superprofundo de Kola (SG-3), ubicado en el Círculo Polar Ártico ruso, en la península de Kola, óblast de Múrmansk, cerca de Noruega y Finlandia, (69°23′46.39″N 30°36′31.20″E), representa el esfuerzo más ambicioso del ser humano por penetrar la corteza terrestre, alcanzando una profundidad récord de
12.262 metros en
1989.
El proyecto fue propuesto en 1962 y la perforación comenzó el 24 de mayo de 1970 bajo la dirección de la
Unión Soviética. Su objetivo principal era científico: estudiar la litosfera y alcanzar la discontinuidad de Mohorovičić, el límite entre la corteza y el manto.
Se utilizó maquinaria especializada como la Uralmash-4E y luego la Uralmash-15000, diseñada para alcanzar los 15.000 metros. A diferencia de las perforaciones petroleras donde gira toda la sarta de tuberías, a gran profundidad se emplearon motores que solo hacían girar la broca en el fondo.
En 1984, tras alcanzar los 12.066 metros, una sección de 5.000 metros de tubería se desprendió y quedó atrapada, obligando a reiniciar la perforación desde los 7.000 metros siguiendo una ruta alternativa. El proyecto se detuvo definitivamente en
1992 debido a que la temperatura alcanzó los 180 °C (el doble de lo previsto), lo que hacía que la roca se comportara de forma plástica y el equipo fallara.
Finalmente, la falta de fondos tras el colapso de la Unión Soviética llevó al cierre de las instalaciones en
1995.
Se eligió la
Península de Kola para este experimento porque en este lugar la corteza continental es muy antigua (rocas del Proterozoico de más de 2.000 millones de años) y carece de las capas gruesas de rocas sedimentarias jóvenes que cubren otras partes del planeta, permitiendo acceso directo al basamento cristalino.
Descubrimientos científicos obtenidos:
Agua a gran profundidad: Contrario a la creencia de que la corteza a 5 km sería demasiado densa, se encontró agua saturando rocas fracturadas a profundidades inesperadas.
Fósiles microscópicos: Se hallaron 24 especies de microplancton fósil a 6,7 km bajo la superficie, lo cual fue sorprendente para rocas tan antiguas y profundas.
Presencia de Hidrógeno: El lodo que salía del pozo estaba en constante ebullición debido a las grandes cantidades de gas hidrógeno.