...y una ventana al mar. Falta el espíritu de Hemingway para armar un relato de ficción magistral, una novela que traspase los límites de la realidad. Sobran, en cambio, narraciones increíbles sobre lo que pasa allí durante los segundos intermitentes en los que el faro descansa y manda la oscuridad.
Se dice que hay fantasmas que merodean, es especial el de un furriel, un administrativo que tuvo la Armada en la década del ‘50 y apareció agonizante junto al teclado. Su compañero en esa guardia fue a buscar ayuda y cuando volvió, ya no había nada que hacer.
Recopiladores de historias, marinos y turistas perdidos afirman que la máquina escribe sola, que en la quietud de la noche se empiezan a accionar las teclas y que el alma en pena tiene algo que transmitir.
La Remington está entera, tiene su cinta negra entintada en posición y su rodillo con marcas de las últimas letras que alguna vez fueron elegidas. Durante la estadía de los enviados de Viva, no emitió sonidos, pero sí su leyenda.
El faro tiene a sus pies un cementerio con ocho cruces sin nombre, que nadie visita ni adorna con flores. Una de las tumbas está acorralada por barrotes de acero, como si fuera la cuna de un... Leer más ...