...Moscú ha estudiado las vulnerabilidades norteamericanas, por eso prima la velocidad en lugar de la altura y confía en sistemas que no tracen trayectorias predecibles, dejando al adversario sin tiempo para reaccionar.
Este proyecto es una continuación lógica en el desarrollo de la balística. Los escudos antimisiles funcionan calculando la trayectoria de un misil para poder interceptarlo con otro misil. El punto de lanzamiento se detecta con los satélites. Y la velocidad se calcula por los radares. Luego con estos datos un programa informático fija las coordenadas para lanzar un antimisil.
La OTAN integró con rapidez a los países del antiguo bloque soviético, para poder ubicar los radares y los antimisiles mas cerca del territorio ruso. La reacción rusa fue, el Iskander: un misil de corto alcance capaz de variar su trayectoria.
Se cree que el Pentágono no tendría desarrollado el software necesario para calcular la trayectoria de esta clase de misiles e interceptarlos hasta el 2020. Y justo ahora Rusia introducen otra variable, la velocidad hipersónica, para subir la apuesta.