La ciudad de Río de Janeiro tiene una topografía muy peculiar. En muchas partes la superficie de la tierra está a poco más del nivel del mar. Esta superficie en gran parte es playa al mar o costa de la bahía de Guanabara y de un lago llamado Lagoa Rodrigo de Freitas no muy lejos del mar. En total contraste por todas partes emergen de la tierra grandes elevaciones de piedra sólida. Estas alturas son los “morros” (cerros, lomas, etc.) que en ciertos casos tienen la piedra al descubierto y en otros tienen una bella vegetación verde. Según nos alejamos de la costa, hacia tierra adentro, el paisaje continúa atractivo pero no es tan accidentado. Las casas y edificios se encuentran mayormente en la superficie baja, pero hay construcciones en todas partes donde se ha podido afianzar un horcón.
La historia en Río de Janeiro es sorprendente. No se limita a impresionantes templos con la ornamentación de catedrales y palacios imperiales con la correspondiente arquitectura. En el centro de la ciudad algunas edificaciones obligan al caminante detenerse para poder admirarlas como la obra demanda.
Morro Pan de Azúcar , es un pico situado en Río de Janeiro, Brasil, en la boca de la Bahía de Guanabara sobre una península que sobresale en el Océano Atlántico. Tiene 396 metros de altura sobre el nivel del mar.
Un teleférico de cristal con capacidad para 75 pasajeros, recorre una ruta de 1,400 cada media hora. La línea del teleférico original fue construida en 1912.
Es la segunda atraccion turistica despues del cristo redentor
Río de Janeiro es una ciudad con una cultura que nos atrevemos a llamar propia. Hemos visitado otras ciudades en Brasil y aunque más allá del idioma todos los brasileros demuestran mucho en común, los cariocas tienen cosas que no hemos visto en el resto de Brasil. Son gente alegre y a pesar que hay de todos en todas partes, con los que tratamos a nivel de amigos toman la vida como se presenta, con las preocupaciones adecuadas pero sin ser pesimistas. No es una cosa de estar bailando o en la música todo el día pero si sucediera la oportunidad y la compañía es grata, la ocasión no es ignorada. Gente que si pueden evitar una preocupación prefieren sonreír y tomar las cosas a la ligera en vez de estar haciéndose los importantes con la cara tiesa y hablando de problemas que no están a su alcance resolver. También los vimos hablar en serio, y con esta cara son tan precisos como los propios ingleses.