No conocía este monte de Canadá. La verdad es que es un indio tal cual. Había visto montes con formas extrañas pero casi nunca se parecen apenas a lo que dicen.
La Ruta de las Caras de Buendía discurre desde el pueblo que da nombre a la ruta y al pantano, cabecera del trasvase Tajo Segura, en la provincia de Cuenca, pero justo al límite con la de Guadalajara.
Las caras son esculturas modernas, comenzaron a esculpirse en 1992 y son obra de dos escultores locales: Jorge J. Maldonado y Eulogio Reguillo, que fueron dando forma a la roca caliza típica de estos parajes conquenses.
El conjunto esta formado por unas 18 piezas repartidas por el monte.
Las esculturas además tiene nombres, muhcos de ellos sujerentes como: "Chamán", "La Monja", "Beethoven", "La Virgen de Lis", "Arjuna", "Espiral de Brujo", "Duende Indio", "De Muerte"...
De todos modos, el halo místico de esta montaña no acaba aquí, dado que secularmente ha sido objeto de veneración por parte de las cuatro religiones predominantes en la región tibetana. Sin ir más lejos, los budistas afirman que en ella reside Demchok, el rostro menos amable del Buda Sakya Thukpa o Sakyamuni.
Por su parte, los hinduistas consideran que la montaña de Kailash acoge la morada del siempre temible Siva, dios de la destrucción y las transformaciones. A su vez, los jainistas indios creen que el monte fue testigo de la emancipación del primero de sus santos, mientras que, finalmente, la antigua religión bön cree que sobre su cima bajó del cielo el iniciador de esta corriente, Shenrab.