El Parque de las Agujas Rojas forma parte de una reserva natural por lo que también es una forma de descubrir la flora y fauna autóctonas en nuestro camino, no será difícil encontrarnos con la cabra montesa, marmotas y más de 70 especies de aves migratorias.
Como decimos, la subida a las Agujas Rojas es un punto imprescindible para los apasionados del trekking, el itinerario más frecuentado es el ascenso por la cara Este del macizo, desde Chamonix hasta el Valle de la Diosaz, pasando por la reserva natural de Passy. El terreno es variado, tramos de montaña, pastizales, collados y zonas boscosas, además, si la ruta se divide en varios días podemos pasar las noche en alguno de los refugios de montaña abiertos.
...que discurre muy próximo a la ruta normal por Callejo Grande ya lo hice en invierno, con algo de nieve, en aquella ocasión según iba subiendo lo veía y me decidí a acometer tal aventura con una gran satisfación cuando llegué a la salida de dicho corredor pero con los . . . de corbata!! se me entiende no? . El subir otra vez de nuevo fue por que en la anterior ascensión por el "Corredor Angel Villán" madrugué bastante y muy próximo a la cumbre me encontré con unas cuantas cabras montesas que al verme algunas de ellas eligieron un camino un tanto sospechoso de huída, las seguí un poquito y descubrí una repisa que prometía una nueva aventura por esta montaña. Así que por eso volví una semana después, osea hoy, para descubrir una nueva ruta de bajada o de subida, pero eso es otra historia. Luego subí a la Torre De Callejo Grande, el Diente Del Oso y La Torre Norte Del Risco Del Hospital. En esta última trepada y destrepe, cuidadín!! no apto para aficionados. Y de nuevo a Vidrieros.
Si alguien conoce el nombre... Leer más ...
Formidable recopilacion , pero te ha faltado una que conozco de cerca
El Palacio del Temple en Valencia
El Palacio del Temple, hoy Parroquia Universitaria, es más conocido por sus antiguos inquilinos que su arquitectura, aunque tambien es notable. En su tiempo albergó ni más ni menos que a la Orden de Montesa, celebres monjes-guerreros conocidos como "Templarios" y guardianes del Santo Grial. El edificio fue obra del madrileño Miguel Fernández. El conjunto se compone de dos partes: el Convento y la Iglesia. Dos torres cubiertas de tejas blancas y azules (típico del Mediterráneo) coronan el templo. La fachada es un ejemplo del más puro estilo neoclásico. En el interior del convento existe un claustro de pilastras toscanas. Por su parte, la iglesia sigue una planta típicamente jesuita y tambien tiene una gran cúpula. El conjunto fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1979