Casi todos los vecinos viven dispersos por el campo. A corta distancia se encuentra Sa Cala de Sant Vicent, un puerto natural presidido por el islote de Tagomago, con múltiples hoteles y servicios, así como el santuario púnico de la cueva de Es Culleram y el Pou des Baladre, antiguo manantial en el que se celebra un tradicional baile el 8 de agosto.