Entre todos los monumentos de esta índole, el más significativo por su producción artística fue el Triunfo de San Rafael, situado junto a la Mezquita-Catedral, de más de veintisiete metros de altura. Se encuentra emplazado en el lugar en el que antiguamente estuvo ubicado el hospital de los apestados. Datado en el siglo XVIII, un aspecto interesante de dicho monumento es la participación de artistas de índole internacional en su ejecución, siendo el escultor francés Miguel Verdiguier el más sobresaliente y al que se debe la mayor parte de la proyección de la obra.