Es sorprendente ver en Buenos Aires unos bellos palacios que sin embargo tienen un halo enigmático.
Son cuatro edificios monumentales, por su tamaño y por su belleza arquitectónica. Pero detrás de sus fachadas, no son lo que parecen y, para muchos vecinos, son un misterio. Son los grandes depósitos de agua de la Ciudad, concebidos como piezas clave de la red de distribución pero, también, para demostrar la importancia que les dio la Argentina a las obras de saneamiento.
Palacio de la Aguas Corrientes.
El más célebre, y también el más antiguo y espectacular, es el Palacio de las Aguas Corrientes. Llamado oficialmente Gran Depósito Ingeniero Guillermo Villanueva, fue declarado Monumento Histórico Nacional.
Proyectado por el ingeniero John Bateman en 1896, este singular edificio fue construido entre 1887 y 1894. El diseño exterior estuvo a cargo del arquitecto noruego Olaf Petrus Boye.
Ubicado a 35 metros sobre el nivel del mar, es impactante. Su estilo es ecléctico, aunque predomina el renacimiento francés. Las fachadas están revestidas con 170.000 piezas cerámicas y ladrillos esmaltados de color rojizo importados de Inglaterra.
Las piezas de las fachadas fueron ensambladas como si fuera un rompecabezas: cada una estaba numerada y tenía su ubicación definida en planos.
Depósito de Gravitación Caballito
El Depósito de Gravitación Caballito es de grandes dimensiones y con aspecto de palacio. Se trata en realidad de un inmenso depósito de agua potable construido por la empresa Obras Sanitarias Nación, comenzó en 1912 y fue habilitado en 1915.
El depósito está a 37 metros sobre el nivel del mar (uno de los puntos más altos de la Ciudad de Buenos Aires), tiene una capacidad de almacenamiento de 72.000 m3.
Depósito de Gravitación Villa Devoto
El Depósito de Gravitación Villa Devoto es un edificio estilo neorrenacentista francés. Su construcción comenzó en 1912. Se encuentra a 38 metros sobre el nivel del Mar.
El edificio tanque distribuidor de Villa Devoto, el número de pisos, la cantidad de tanques y la capacidad de los mismos es similar al de Caballito.
Depósito de gravitación Paitoví
El depósito Paitoví, con predominio del hormigón y de estilo racionalista, tiene 6 tanques con capacidad para 70 millones de litros.
El depósito es un edificio racionalista donde predomina el hormigón armado, es el "patito feo" de los gigantes del agua, es simple, liso, sin molduras y de buena factura arquitectónica. Representa a otro momento de la historia.
El doposito de gravitación Paitoví, también se usa como reserva, pero además funciona como estación elevadora.